Las luces de la ciudad

En la esquina de Salta y Oroño el semáforo es el único impasible a la tragedia. Sigue intermitiendo sus colores: rojo, amarillo, verde, amarillo, rojo. No hay autos que puedan seguir esas indicaciones. El rojo no nos gusta hoy. La ciudad está parada.

En la esquina de Salta y Oroño el semáforo es el único que parece no haberse enterado del desastre y sigue alternando sus luces metódicamente, como un relojito suizo.

 Rojo

Cerca de la luz del semáforo hay una autobomba de la ciudad. Apoyada en ella, Carolina Lobos y dos de sus compañeros.

Carolina tiene 21 años, ojos profundos y muchas ganas de ayudar. Como todos los bomberos que están acá, vino junto a su dotación para participar del rescate de las personas que aún quedan debajo de los escombros del edificio de Salta 2141. Días atrás también ayudó a extinguir las llamas que lo envolvían y lo transformaban en un monstruo de hierros retorcidos. Ella llegó en el momento justo en que estas cuadras dejaban de formar parte de un barrio tranquilo y pasaban a identificarse como la zona cero. El lugar del espanto. Sigue leyendo