Devoción al arte

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Sábado 20.30. Picando algo en Club Fellini con mi marido. Hay un chico solo en una mesa cercana que disfruta de unos tallarines con tuco. Todos ignoramos lo que minutos después sucederá: los restos de la pasta italiana por excelencia adornarán su cabeza, con fuente incluída.
¿Crisis nerviosa?
¿Novia despechada que ejecuta un plan de venganza?
¿Desorden repentino de personalidad…?
Naaa! sólo un estudiante de teatro probando hasta dónde puede llegar su valía. Una técnica poco convencional para perder miedo al público.
Uno de los mozos nos comenta: – Siempre cae alguno. Y piden tallarines. El problema es que después nos toca a nosotros limpiar todo el desastre que dejan
Gajes del oficio. Los daños colaterales de esta caótica era posmoderna, pienso.

Pueblo chico, inoperancia grande

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El motivo de este post es prevenir a todos aquellos que tengan asegurado su vehículo con una de las productoras de seguro céntricas de la ciudad de Arroyo Seco.  Más de uno habrá pasado por ahí miles de veces…está exactamente frente a Cecilia Calzados, entre Moreno y Belgrano.

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El foco de la cuestión

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Hoy mientras cubríamos con IneditadaS el lanzamiento de María Cher en el Alto Rosario escuché al pasar a un fotógrafo que se jactaba de su “profesionalismo” riéndose de algunas chicas que, cámara casera en mano, sacaban fotos “desde cualquier lado” según su poco humilde opinión.

Me parece que desconoce, precisamente, dónde radica que él siga teniendo o no trabajo. Y por sobre todo, ahí debería radicar su verdadero profesionalismo. En el respeto hacia la gente que simplemente quería guardar un recuerdo del momento.
Es evidente que tener una cámara no nos convierte automáticamente en fotógrafos. Como también es evidente que, en muchos casos, un poco de conocimiento no nos convierte en personas más agradables, más humildes…

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Debo decir que la parte más imbancable que tengo, la puntillosa-obsesiva,  me obliga a hacer un balance.

Aunque realmente disiento con esto de ” hacer un balance todos los 31 de diciembre”

¿todos hacen balances? ¿o sólo quienes sienten que les falta por hacer?

¿o sólo los que llegaron y por lo tanto se regocijan numerando hechos  que los enorgullece?

¿o sólo los de baja autoestima, para seguir sintiendo que no, que no pudieron, que al final, que no se podía…que yo sabía……?

¿y los balances internos que hice, no sé, por decir, el 23 de mayo…o los  miércoles de cualquier mes, cuando volvía caminando del Poli a casa, esas tardecitas que empezaba a hacer calor, e iba por la calle pensando, pensando, pensando…?

o cuando viajaba en colectivo, y me olvidaba un libro o algo para leer, entonces prefería ir analizando cómo va mi vida…

¿valen esos balances?

Como sea, no puedo con mi genio…así que acá va

Cuestiones por las que me alegra que se vaya este año:

– Porque no hice demasiado ejercicio físico…y el cuerpo empezará a acusar recibo.

– Porque prometo que el año entrante mejoraré mi inglés y mi suavidad para decir las cosas.

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Palo y a la bolsa!

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A horas de rendir Administración (la penúltima para recibirme) encuentro esta  genialísima frase:

Obstáculos son esas terribles cosas que vemos

cuando apartamos los ojos de nuestras metas

                                                                                                 Henry Ford

Así que…obstáculos, get out!!!

allá voy!!!!!!!!

Creer…pero saber pedir

Mi sobrino conoce certeramente los beneficios de la inserción laboral.

En su cartita a Papá Noel, pide regalos costosos sólo a las tías que tienen un sueldo.

A sus siete años, eso podría traducirse en:

“Tías con llegada efectiva y comprobable a Santa…”

Avisadas estamos.

Entreteneme a la nena que salgo un toque

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No sé si a ustedes les pasa, pero hay cosas que van cambiando en las relaciones de pareja y algunas terminan siendo muy diferentes a lo que eran en un comienzo.

Cuando éramos novios con el que ahora es mi flamante “esposo”, a quien llamaré de aquí en más “esposo” me costaba aceptar que eligiera una noche de su semana Sigue leyendo