Por Josefina Giglio

El payaso, encantador, vegetariano, entrenado con horas de yoga y tai-chi, resopla enojado. No puede creer que ese mocoso impertinente vuelva a subirse al escenario, a robarle el pañuelo del bolsillo, a tirarle papelitos, a descubrirle los trucos, a ¡sacarle la lengua! El payaso, -si estuviera en Palermo sería cool, en este pueblo helado de la provincia de Buenos Aires sólo es un sucio hippie-, mira a la platea y, después de llevar con mucha dignidad casi media hora de show malogrado, pregunta desahuciado: por favor, ¿dónde está la madre de este chico?. Sigue leyendo

Tú tienes el reloj, yo tengo el tiempo

Saharan Tuareg Man in Desert

Entrevista realizada por VÍCTOR-M. AMELA a MOUSSA AG ASSARID,

No sé mi edad: nací en el desierto del Sahara, sin papeles…!
Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao, al norte de Mali. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad Montpellier. Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg. Soy musulmán, sin fanatismo
– ¡Qué turbante tan hermoso…!
– Es una fina tela de algodón: permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta arena, y a la vez seguir viendo y respirando a su través.
– Es de un azul bellísimo…
– A los tuareg nos llamaban los hombres azules por esto: la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados…
– ¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?
– Con una planta llamada índigo, mezclada con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color del mundo.
– ¿Por qué?
– Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.
– ¿Quiénes son los tuareg? Sigue leyendo

La historia sin cortes (La Capital – 22.12.13)

Publicado en Diario La Capital de Rosario

(Por Rosario Spina). _ En Los degolladores, Arturo Marinho indaga en una masacre perpetrada por el ejército de Mitre, a través de la búsqueda de Pablo Sandes, descendiente de uno de los protagonistas.

Hay una región en el pasado que tira pistas al presente. Hay indicios de la vida de los ancestros que pueden verse en la mirada de quienes nos miran. En Los degolladores. Un viaje hacia un pasado oscuro, Pablo Sandes excava la tierra como quien busca un tesoro que quizá luego no quisiera haber hallado. Ese tesoro tiene forma de verdad amarga. Eso que tanto buscamos no siempre será lo que queremos encontrar.

En la película, Pablo Sandes decide indagar sobre su parentesco con Ambrosio Sandes, un coronel identificado como el más sanguinario durante las guerras civiles del país, también conocido como el de las “56 heridas”. La historia cuenta que Sandes era un personaje siniestro. Para amedrentar, se fotografió con el torso desnudo: el orgullo de sus heridas a la vista, la mirada oscura, temeraria.

“Esta película en realidad es un ensayo —dice el director, Arturo Marinho (General Arenales, 1963)—. En general, trato de producir relatos que si bien no dejan de lado una forma de entretenimiento, me gusta usarlos como medio para expresar ideas, puntos de vista, cosmovisiones. Y Los degolladores tiene que ver con muchos puntos de interés míos. Esta búsqueda de los ancestros de Pablo Sandes es el vehículo para hablar del pasado del país, de sus contradicciones y de sus violencias. Me pareció que era un tema que a través de la historia de una persona iba a ser mucho más atractivo para el espectador. Sigue leyendo

IneditadaS en La Capital (08.12.13)

Gracias al Suplemento Señales y a Osvaldo Aguirre por esta nota!

2

Premiaron obras literarias de estudiantes secundarios (La Capital – 09.11.13)

“Los adolescentes no escriben…” “Los adolescentes no leen…” Eso que escuchamos, felizmente no siempre es así.

Una nota que escribí para el Suplemento Educación del Diario La Capital – Rosario sobre el Certamen de poesía y cuento breve para alumn@s de las escuelas de la UNR.
Agus Genesio es ganadora en narrativa por segundo año consecutivo. También es mi alumna en 4º P.I del Poli. “9 P.M”, el relato con el que participó, además de tener un gran lirismo, posee una mirada y una sensibilidad digna de una escritora en potencia.
Felicitaciones para Agus y para tod@s los demás finalistas!!!
¡Arriba la escritura!

Link de la nota: http://www.lacapital.com.ar/ed_educacion/2013/11/edicion_226/contenidos/noticia_5041.html

Atrapar el aire (Página/12 – 30.08.13)

Atrapar el aireContratapa publicada en Página/12 (Rosario/12)

“Son ángeles que vuelan mal, lastrados por un pesado secreto: el de la miseria”. Elena Poniatowska

La ciudad aletea como un animal herido. El colectivo avanza desganado por calle Oroño y dobla en Tucumán. Hubo que desviar por la explosión. En Dorrego suben unos cuantos nenes que no deben pasar los 10 años. Uno salta ágil el último escalón. Los miro mirarse. Ríen como ríen los chicos cuando se delatan en una travesura. El último de ellos paga el boleto. Solo uno.

Un boleto.

El chofer no arranca. O pagan o se bajan, les dice.

La guardia urbana está justo ahí frente al colectivo. Con todo este caos, en cada cuadra hay policías. Los veo difusos a través de la ventanilla salpicada de gotitas de barro. Miran el bondi con mirada incógnita. Sigue leyendo

Las luces de la ciudad

En la esquina de Salta y Oroño el semáforo es el único impasible a la tragedia. Sigue intermitiendo sus colores: rojo, amarillo, verde, amarillo, rojo. No hay autos que puedan seguir esas indicaciones. El rojo no nos gusta hoy. La ciudad está parada.

En la esquina de Salta y Oroño el semáforo es el único que parece no haberse enterado del desastre y sigue alternando sus luces metódicamente, como un relojito suizo.

 Rojo

Cerca de la luz del semáforo hay una autobomba de la ciudad. Apoyada en ella, Carolina Lobos y dos de sus compañeros.

Carolina tiene 21 años, ojos profundos y muchas ganas de ayudar. Como todos los bomberos que están acá, vino junto a su dotación para participar del rescate de las personas que aún quedan debajo de los escombros del edificio de Salta 2141. Días atrás también ayudó a extinguir las llamas que lo envolvían y lo transformaban en un monstruo de hierros retorcidos. Ella llegó en el momento justo en que estas cuadras dejaban de formar parte de un barrio tranquilo y pasaban a identificarse como la zona cero. El lugar del espanto. Sigue leyendo